Jorge Valencia* Los mexicanos crecemos en la cultura de los hoyos. Aprendemos a apreciarlos como parte de nuestra identidad. Los respetamos y los estimulamos. Un hoyo sólo adquiere su prestigio cuando fractura la suspensión de un coche. Entonces los espontáneos lo subrayan con obstáculos premonitorios, tablas que impiden el paso y, a veces, contienen mensajes […]